26-2-2012
No innovar. La Royal Society criticó la utilización de los avances en neurociencia para fines militares
La información acerca de la profunda crisis económica que vive el planeta dejó en un segundo plano un dato tan desgarrador como preocupante: en 2011 se registró el mayor número de guerras desde la Segunda Guerra Mundial, según el informe «Barómetro de conflictos 2011» publicado en Alemania por el Instituto de Investigación de Conflictos de Heidelberg (HIIK).
En 2011, hubo un total de 20 guerras, según el HIIK, frente a las seis de 2010 y las 16 de 1993, el anterior máximo histórico. Además de las guerras iniciadas en Oriente Medio y África a raíz del estallido de la Primavera Árabe, el informe califica de guerra los enfrentamientos entre el Estado y los cárteles de la droga en el noreste de México.
Además, en 2011 se registraron 115 disputas (frente a las 95 de 2010), 87 crisis no violentas (frente a las 108 del año anterior), 148 crisis violentas (frente a las 139 de 2010) y 18 guerras limitadas (frente a las 22 del año anterior).
La mayoría de estos conflictos tienen causas ideológicas, de poder nacional, recursos o predominio subnacional, según el estudio del HIIK.
Oriente Medio y África encabezan este ránking por regiones, con el añadido de que esta zona tiene un «alto potencial para proseguir su escalada» violenta, enfatizó el portavoz del HIIK, Christoph Trinn.
Las tres guerras nuevas en esta región son las de Yemén, Siria y Libia, enmarcadas en la Primavera Árabe. El informe advierte, además, sobre el prolongado enfrentamiento que vive Nigeria entre el grupo fundamentalista islámico Boko Haram y el gobierno, y la intensificación de los conflictos en Sudán, que es el país con más focos de violencia según el informe. La misma está motivada fundamentalmente por lo posesión de los recursos naturales y por la disputa entre el gobierno de Sudán y el recientemente creado Sudán del Sur.
Región conflictiva
En América Latina los conflictos se concentran principalmente en México, con los choques violentos entre cárteles y de éstos contra las fuerzas del Estado; en algunos puntos de América Central; y en Colombia, por culpa de la droga, la guerrilla y los paramilitares, donde el informe habla de «crisis severa». El «Barómetro de conflictos» destaca que el conflicto en el País Vasco ha descendido hasta «no violento» tras el anuncio de la banda terrorista ETA de un alto el fuego permanente en octubre.
Al tiempo que se conocen las cifras sobre la escalada de conflictos a nivel internacional, la Royal Society británica ha advertido del riesgo de aplicar los últimos avances de la neurociencia a la guerra del futuro, y ha pedido a los gobiernos que hagan esfuerzos para prohibir muchos de los nuevos agentes químicos.
En los últimos años la neurociencia -un conjunto de disciplinas que estudian el sistema nervioso y su relación con la conducta- ha progresado a un ritmo vertiginoso, impulsada por el interés de los gobiernos por desarrollar nuevas tecnologías y herramientas para mejorar la eficiencia de sus ejércitos.
En un informe titulado «Neurociencia, conflicto y seguridad», la prestigiosa sociedad científica enumera los avances en este campo y sus posibles usos civiles y militares, pero pide cautela a los gobiernos a la hora de poner en práctica estos descubrimientos.
El foco se ha dirigido a las armas «no letales», entre las que figuran agentes químicos paralizantes y otras sustancias que actúan directamente sobre el sistema nervioso central o periférico.
Muchas de ellas, alerta la Royal Society, aún no están reguladas por ningún tratado internacional.
Es por ello que pide a los firmantes de la Convención sobre Armas Químicas que incluyan nuevos agentes químicos entre las sustancias prohibidas en su próxima revisión en 2013.
En su informe, la institución reconoce los beneficios que estos avances pueden tener en el tratamiento de enfermedades neurológicas pero transmite su preocupación por las «lagunas en materia de legislación» que podrían dar pie a un uso inadecuado.
La Convención sobre Armas Químicas, firmada en 1993 y a la que se han adherido hasta ahora 188 Estados, prohíbe recurrir a la guerra química en cualquier circunstancia y enumera una lista de sustancias y cantidades prohibidas, pero la Royal Society pide incluir en esa convención a los nuevos agentes químicos. (EFE)
El 2011 fue el año con más conflictos bélicos desde la Segunda Guerra Mundial
27/Feb/2012
El Observador